El donador más grande a este
sector es la Agencia Estadounidense para Desarrollo Internacional,
o AYUDA EUA (USAID), repartiendo 22 millones de dólares
a una variedad de programas de atención médica y
salud para el año calendario del 2006. Cabe mencionar que
dicha cifra fue una reducción por aproximadamente el 50%
del año calendario anterior. Ver
liga a USAID plan para Ecuador.
Sin embargo, aun cuando se ha considerado dicha manera progresiva
de pensar y de comprometer bajo legislación recursos reales
al presupuesto nacional, Ecuador ha sido menos que exitoso en
lograr las metas estipuladas. El servicio nacional para atención
medica y salud se ha encontrado bajo un crónico estado
de bajo presupuesto, además de padecer propagadas limitaciones
como es la falta de los más básicos medicamentos,
equipo, y personal para hospitales y clínicas del estado
en la última década. El número de trabajadores
en el sector de atención medica y salud que reciben pagos
por debajo de la mesa como incentivo para proveer un mejor y más
oportuno servicio también se ha propagado. Sub-centros
de atención médica y salud por todo el país
permanecen cerrados por falta de presupuesto. Para hospitales
en Quito, el Ministerio de Salud carece de 200 médicos
y presupuesto para poder pagarles.
La falta de profesionistas en atención medica y salud
es aun más severa en áreas rurales y circunvecinas.
Irónicamente, muchos de los médicos Ecuatorianos
capacitados y otros de los profesionistas también capacitados
en dicho sector buscan empleo fuera de la área de medicina
para poder mantener a sus familias, o son atraídos por
posiciones de su mismo sector, pero mejor pagadas en otros países
de habla castellana como Chile, México y España.
Para poder comprender algunas de las deficiencias en el servicio
medico nacional, y el por que tantas personas simplemente no pueden
obtener lo mas básico en atención medica, es necesario
entender como Ecuador, así como en muchos otros países
en desarrollo, ha sido vulnerable a una historia de inestabilidad
y corrupción.
Una de las consecuencias del descubrimiento de las grandes reservas
de petróleo en las junglas amazónicas al este del
Ecuador durante los años de los 1980-as, impulso a los
diversos gobiernos nacionales sucesivos a gastar grandes cantidades
monetarias en todos los sectores de la economía, incluyendo
programas sociales como lo es el de atención médica
y salud. Parecía una situación definitiva ya que
las reservas de petróleo eran lo suficientemente grandes
y el precio del petróleo parecía solo subir. Los
gobiernos obtuvieron grandes préstamos para financiar el
desarrollo de los proyectos, incluyendo en muchos de los casos
proyectos cuestionables ya que primordialmente únicamente
beneficiaban a miembros del gobierno y sus asociados.
Además, el desenlace de una guerra con el vecino Perú
sobre quien era el dueño de estos ahora valiosos territorios
amazónicos resultó en aun mas restricciones presupuéstales.
Los gobiernos continuaron comprometiéndose con fuertes
adeudamientos en grandes cantidades por préstamos para
financiar envíos de armamento procedentes de otros países
vecinos como Argentina y Chile, mismos que en su mayoría
además resultaron defectuosos, y en lo que consecuentemente
se convirtió en una prolongada e invencible guerra con
Perú.
Comprometidos con enormes adeudamientos monetarios con gobiernos
foráneos y bancos, el país estaba en muy limitadas
condiciones en términos de reservas financieras para defenderse
del gran colapso en mercados financieros durante 1998
en Asia, y la mayoría del resto de América Latina.
A esto le siguió la caída del precio del petróleo
a nivel mundial, totalmente terminando de hundir a una economía
que ya batallaba por mantenerse a flote. El valor de la moneda
nacional, el Sucre, perdió tanto valor que muchos de los
grandes bancos nacionales y privados rehusaron aceptarlo como
pago a las deudas. En orden de poder detener un colapso total
de la economía, el país prohibió el uso de
su propia moneda a favor del uso único del dólar
de EE.UU. para todas sus transacciones. Millones de gente que
tenían su dinero bajo cuentas bancarias perdieron sus ahorros
de un día a otro por dicha devaluación de moneda.
Durante este periodo, además de crear inestabilidad económica,
también propició una política volátil,
ya que diferentes partidos políticos, e instituciones nacionales
incluyendo la fuerza militar comenzaron a luchar sobre quien era
el culpable del estado actual del país y quien controlaría
los aun ricos recursos. Siete presidentes en un periodo de ocho
años le siguieron a esta lucha emblemática del proceso
político inestable del Ecuador. El efecto directo de todo
lo mencionado ha sido una tremenda deshabilitación ha todos
los programas bajo administración gubernamental, incluyendo
el de atención médica y salud.
Un efecto especialmente asiduo al sistema de atención
medica y salud ha sido que con cada cambio de Presidente, por
medio de patrocinio presidencial, todas las posiciones del ministerio
de salud han sido cubiertas por apoyadores de cada nuevo presidente.
Esto ha repercutido en el cambio de posiciones por miles de personas
afectando todos los niveles tanto los de abajo como los de arriba
siete veces en los últimos ocho años. En la mayoría
de los casos los oficiales apenas han tenido oportunidad de aprender
el desempeño de su posición cuando ya los están
remplazando.
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